Alucinar la inspiración y manipular los propios instintos a favor de la acción. Nuestros dedos son maleables, decididos, entusiastas buscan por doquiers, recuperan prendas enteras o parte de ellas, no destruyen por completo el objeto existente sino que lo fragmentan, lo reubican y le dan otro uso.
El resultado proviene del azar, del modo de mirar con rapidez la otra cara de una cosa, de fusionar elementos con un pasado propio.
De este modo, surge un ensamblado discursivo que habla y se define en cada pieza particular e irrepetible
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